Una alternativa al Motivational Mockup

Ahorra tiempo. Ahorra dinero. Mantén el YES.

¿Puedes reducir costes y tiempo de sillón sin perder la aceptación del caso?

Sí. Y las cuentas son la parte fácil.

¿Para qué sirve realmente el motivational mockup?
El waxup existe por una sola razón: mostrar al paciente lo que es posible. Es una herramienta de comunicación disfrazada de paso clínico. Pero como se realiza encima de dientes y tejido, tiene valor 0 a menos que el caso sea 100 % aditivo. Y seamos sinceros. ¿Cuántos casos completamente aditivos ves? Yo diría que son tan raros que podemos llamarlos “unicornios”.

Esto es lo que te cuesta esa comunicación.

El workflow tradicional

  • Cita 1: escaneos y fotos. ~1 hora de tiempo de sillón.
  • Laboratorio: el técnico construye el waxup. 1-2 horas de trabajo. €150–170 en Europa.
  • Impresión: 30–60 minutos. ~€20 en materiales.
  • Cita 2: llave de silicona, Bizacryl, toma frontal para el before/after. ~1 hora, más consumibles.

Son cuatro horas y casi €200 antes de que alguien haya aceptado el tratamiento. Si el paciente quiere cambios, repites todo el proceso otra vez. Y como la mayor parte de ese coste recae sobre el paciente, se convierte en un punto de decisión mucho antes que el plan de tratamiento. Un cuello de botella que has creado tú mismo.

El workflow Smilecloud
Cita 1: Empieza con un buen retrato. Mientras el paciente espera en la recepción con un café, haces el design en tu teléfono, portátil o iPad. Lo traes de vuelta, lo revisáis juntos y editas en tiempo real hasta que se vea a sí mismo en el resultado.

Mismo resultado. A menudo uno mejor, porque el paciente está en la sala mientras se está dando forma, no reaccionando a un objeto terminado días después.



Lo que realmente has ahorrado

  • Cuatro horas de tiempo clínico y de laboratorio → minutos.
  • ~€200 en laboratorio y materiales → cero.
  • Una cita en lugar de dos.
  • Ningún compromiso financiero por parte del paciente antes de que haya dicho sí.

Si dice sí, pasas directamente a Blueprint y mantienes el impulso. Si dice no, no has perdido casi nada, y él tampoco.

Ese es el cambio: la comunicación deja de ser un centro de costes y empieza a ser el primer paso del tratamiento.